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A quién debemos

la naturaleza

Hace más de 200 años, Humboldt inauguró la forma que tenemos de entender el mundo natural

Así veía Humboldt la naturaleza: como un concepto global e interrelacionado, que llamó Naturgemälde

La figura de Alexander von Humboldt es gigantesca. Es casi obligado maravillarse con las aportaciones seminales de este científico alemán que fue de todo: naturalista, explorador, geólogo, astrónomo, dibujante. Vitalista, apasionado y longevo (nació en 1769 y murió en 1859), Humboldt no ha caído muy bien a los historiadores de la ciencia, que durante mucho tiempo le han marginado. Qué paradoja más injusta. Por suerte está en vías de reparación, gracias en buena parte a un libro maravilloso, La invención de la naturaleza, escrito por Andrea Wulf, investigadora y profesora del Royal College of Arts de Londres.

La invención de la naturaleza es un volumen magistral que se lee como una trepidante novela de aventuras.​ La autora se ha sumergido en archivos y bibliotecas de medio mundo y ha revivido literalmente muchas de las andanzas de Humboldt por latitudes remotas. El naturalista fue de todo menos un pensador de sillón y sus aventuras y sus análisis científicos se entrelazaron constantemente. El libro es un hipnotizante espejo de esta forma de descubrir y trabajar, de ese cóctel típicamente humboldtiano, mezcla de rigor y análisis, pero también de vida y emoción. Sus 498 páginas alumbran una revelación fundamental: por qué la influencia de este fascinante tipo llega hasta la forma en que hoy vemos el mundo.

 

Estas son algunas de las aportaciones de Humboldt. No hay ni una sola que no nos interpele en la actualidad:

· Inventó las isotermas y las iso­baras, esas líneas que unen los puntos de igual temperatura o presión en los mapas del tiempo.

· Descubrió el ecuador magnético de la Tierra.

· Percibió la profunda semejanza que muestra la vegetación en todos los lugares del planeta cuando las condiciones ambientales son similares.

· Aplicó el método newtoniano del pensamiento en dos tiempos —análisis y síntesis— al mundo biológico.

· Instituyó el cuaderno de dibujo como su mejor y en ocasiones único compañero de viaje.

· Y, por encima de todo, planteó la naturaleza y la ciencia como un todo: una red de relaciones que rige el comportamiento de cada parte y que comprende los espacios y los tiempos. En esto, fue un precursor y un visionario de la hipótesis de Gaia formulada por James Lovelock en el siglo XX: considerar la Tierra como una especie de organismo vivo.

 

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