La última gota de humanidad
Briefing
Este encargo parte de un aroma, con la intención de crear un mundo posible para un perfume que todavía no tiene identidad. El proyecto reta al creativo a concebir una narrativa a partir de un sentido poco usado, el olfato, para después visualizarlo en un universo. Adoptamos un rol que cuestiona patrones, localiza convenciones y las rompe. Nuestro perfume huele a cuero, sudor y tierra.
Proposta
En nuestro mundo postapocalíptico, el perfume representa un dispositivo sensorial de archivo; siendo una huella de lo que la humanidad fue, comunica una condensación de recuerdos, vínculos y experiencias humanas que evocan la reconstrucción y esperanza de un pasado perdido. La supervivencia de la posthumanidad depende de su capacidad de sentir, recordar y conectar con lo que ya no está.
Aportació
La intención de este proyecto es iniciar una conversación de alerta, provocando que el espectador se cuestione las acciones humanas actuales.
Producció
Una instalación-búnker que preserva «la última gota de humanidad». Se construye al pie del volcán Maelifel, en Islandia; un entorno remoto y natural que tensiona nuestro refugio artificial y ayuda a preservar el aroma.
La estructura se alza como un faro que proclama: nos vamos a extinguir.
Buscamos que los valores de esta pieza trasciendan y despierten el sentido de alerta.















