ADGDay dejó una idea transversal: la ética no es un discurso paralelo al diseño, sino el criterio que atraviesa cada decisión profesional. Las distintas sesiones evidenciaron que muchos de los retos del sector —modelos de concursos, sostenibilidad económica, salud mental, diversidad, inteligencia artificial o la necesidad de marcos normativos específicos que respalden el ejercicio profesional— no pueden abordarse de forma individual. Exigen alineación, estándares compartidos y una voluntad colectiva sostenida.
El ambiente fue de escucha activa y debate. Las mesas generaron diálogo más allá del escenario y dieron paso a un debate vivo, con matices y desacuerdos que enriquecieron la conversación. ADGDay se plantea así como una herramienta para articular el debate sectorial y traducir diagnósticos en líneas de acción.
1ª sesión. La ética de los concursos: ¿dónde ponemos el límite?
La sesión analizó el modelo de concursos en el sector creativo, consolidado como sistema habitual de contratación. Se cuestionó la normalización del trabajo especulativo sin garantía ni compensación proporcional, así como la falta de criterios cualitativos sólidos en los procesos de selección.
Aunque pueden aportar transparencia y oportunidades de acceso, se planteó la necesidad de revisar el modelo, priorizar la valoración de la trayectoria frente a la exigencia de propuestas completas y avanzar hacia marcos normativos y estándares comunes que garanticen procesos más justos y sostenibles. Un cambio que requiere alineación sectorial y voluntad colectiva.
2ª sesión. Ética es acción. Laboratorio de diseño social
La sesión abordó el diseño como herramienta de transformación social, tomando como caso de estudio el proyecto «Queremos contar, queremos escuchar», Laus Oro Aporta. La premisa fue clara: sin problema no hay diseño social. El punto de partida no es la pieza, sino la identificación de una realidad concreta que afecta a un colectivo y necesita ser visibilizada.
Se subrayó que el diseño social exige equilibrar emoción y razón, contar con recursos y aliados, y construir un relato capaz de generar impacto público más allá de una acción aislada. La conclusión fue contundente: el diseño social solo funciona cuando existe motivación para impulsar el cambio y estrategia para hacerlo posible. No existe una sin la otra.
3ª sesión. ¿De qué está hecho el futuro? Materiales ecosostenibles y nuevos procesos creativos
La sesión exploró el vínculo entre materia y pensamiento creativo, defendiendo que diseñar no es solo dar forma, sino investigar y comprender los materiales desde el laboratorio y la experimentación.
Frente a la velocidad del presente, se reivindicó el contacto directo con lo tangible como una forma de recuperar la dimensión emocional del diseño y ampliar sus posibilidades.
Se propuso el hacking y la reutilización no solo como gestos sostenibles, sino como metodologías proyectuales, donde el residuo se convierte en punto de partida. La conclusión fue clara: el futuro del diseño no depende únicamente de crear materiales nuevos, sino de transformar y reinterpretar lo existente desde una nueva mirada.
4ª sesión. Presentación informe 2026: una mirada atenta al sector creativo by Casa Bien
Casa Bien presentó un informe que visibiliza fricciones estructurales del sector: precariedad en el acceso, fragilidad salarial, impacto en la salud mental y brechas en igualdad y representación.
El estudio señaló además un cambio en la idea de éxito profesional, cada vez más vinculada a estabilidad y bienestar que a reconocimiento externo. La conclusión fue clara: se necesitan buenas prácticas, estándares comunes y acción colectiva para fortalecer y dignificar la profesión a largo plazo.
5ª sesión. ¿Está en crisis el concepto de autoría?
La mesa redonda abordó la redefinición de la autoría en un ecosistema actual, marcado por la circulación de referencias y la irrupción de la inteligencia artificial. Se debatió si la autoría reside en la ejecución formal o en la mirada estratégica que articula criterio y sentido, apuntando al diseñador como figura cercana al curador, responsable de establecer marcos y tomar decisiones en entornos tecnológicos y colaborativos.
También se reflexionó sobre la diferencia entre autoría y propiedad intelectual, y sobre el peso del reconocimiento simbólico, la reputación y la construcción de trayectoria dentro del sector. La conversación concluyó que la autoría está en proceso de reformulación: su valor se desplaza hacia quien define el marco, fija el criterio y asume los límites en este nuevo contexto.
La jornada no se concibió como un cierre, sino como un punto de partida. La ética, entendida como práctica activa y compartida, seguirá formando parte de una agenda orientada a consolidar el diseño como disciplina crítica y responsable.
Relatoría: Jen Martínez y Meritxell Casamira
Fotos: Xavi Padrós y Laia Melero















