Bakoom Studio es estudio de diseño gráfico fundado por Albert Soriguera y Xavier Lienas, dos creativos que comparten un mismo objetivo: trabajar los proyectos de diseño de manera conceptual y creativa para ayudar a marcas, empresas e instituciones a resolver sus retos de comunicación.
Ellos han sido los encargados de desarrollar la identidad gráfica de la Feria del Libro del Guadalajara (FIL) de este año, que ha contado con la ciudad de Barcelona como invitada. El encargo surgió de un concurso organizado por el Ayuntamiento de Barcelona con la colaboración de ADG-FAD, en el que de entre todos los portafolios recibidos se eligieron tres finalistas que desarrollaron una propuesta creativa remunerada cada uno, y de entre las tres salió escogida la de Bakoom.
Hemos entrevistado a Albert y a Xavier sobre cómo han encarado el proyecto y cómo ha sido el desarrollo gráfico de la feria más grande de literatura de Latinoamérica.
¿Cuál es el concepto detrás de la identidad de la FIL 2025?
Identificamos un nexo muy fuerte entre las dos ciudades a través de los elementos florales y del amor por la literatura; así que decidimos convertirlo en el eje principal de nuestra propuesta para la identidad visual. Empezamos a explorar esta idea a través de las flores, ya que nos resultaba un elemento estético y que, conceptualmente, era un elemento común que transmitía la idea de florecer (como crecimiento, evolución, expansión), que había sido utilizada tanto en las artes plásticas como en la literatura. Explorando esta idea, visualizamos la formalización gráfica de cómo, si abríamos el libro, podíamos representar este concepto de manera gráfica. Esta conexión entre los libros y las flores nos daba la oportunidad de hablar de esta nueva florida de la escena literaria de la ciudad y poner en valor la experiencia de descubrir toda la riqueza de sus páginas.
La paleta de color queríamos que fuera viva para expresar el carácter festivo que tiene la feria, para representar la viveza de las flores y también el espíritu cultural de las dos ciudades. Finalmente, apostamos por una paleta reducida que también buscaba el recuerdo de los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, con colores saturados y primarios. Y, para buscar un nuevo vínculo con la ciudad, a nivel tipográfico apostamos por trabajar con una foundry de Barcelona para que todos los elementos de la identidad fueran «locales».
¿Cómo habéis trabajado la propuesta junto con el lema «Vendrán las flores» de manera visual?
Nuestra propuesta inicial hablaba de «El florecer de la literatura» como lema principal de la campaña. Fue cuando estuvimos hablando con el Anna Guitart (comisaria de Barcelona en la FIL) que nos hizo la propuesta de vincularlo con el lema «Vendrán las flores», que extraía de una novela de Mercè Rodoreda. Desde el primer momento abrazamos esta narrativa, que sumaba una nueva capa de profundidad al proyecto.
Vemos que la identidad se aplica físicamente al espacio de la feria, a las comunicaciones digitales, en publicaciones… ¿Cómo habéis trabajado el despliegue visual de la identidad?
Ha sido un proyecto largo pero muy gratificante; pocas veces una campaña adquiere esta envergadura, permitiendo producir una larga lista de adaptaciones físicas. Hemos trabajado aplicativos tanto para el equipo de Guadalajara como para el de Barcelona, adaptándonos a sus necesidades específicas, pero hemos tenido la suerte de entendernos a la perfección, lo que ha facilitado muchísimo el trabajo.
Una de las piezas más especiales ha sido la entrada a la feria por la Avenida de las Rosas. Desde el primer día presentamos una propuesta «atrevida» en comparación con lo que habían hecho hasta entonces, decidiendo llenar la vidriera de libros. La gran sorpresa fue ver cómo finalmente fue posible llevarla a cabo.
Dentro de la programación de la FIL hay diferentes programas (literatura, ciencia…). ¿Cómo habéis resuelto la identidad de cada sección dentro de una identidad más global?
Esta información la tuvimos presente desde el principio, ya que dieron énfasis a la necesidad de crear una campaña adaptable a diferentes programas. Al elegir una paleta de colores primarios, podíamos generar variaciones jugando sólo con un bicolor.
Asimismo, nos plantearon que el Foro FIL, el espacio de música de la feria, necesitaba tener un vínculo con la campaña pero con una personalidad propia. Partiendo de la simplificación cromática de los libros y utilizando el negro como fondo, conseguíamos trasladar la campaña a un contexto mucho más nocturno, con el ambiente de un festival de música.
También hemos visto que el movimiento es clave a nivel visual para conectar los libros con las flores. ¿Cómo habéis trabajado el motion?
Nos vino rápidamente a la cabeza qué queríamos animar: literalmente, podíamos abrir los libros como un time-lapse de una flor floreciente. Y con la finura de Álvaro, lo resolvimos con facilidad. La campaña estática funciona, pero la animación aporta una comprensión y un impacto que nos encantan.
¿Qué os hizo decidir a presentaros al concurso por la identidad de la feria?
Nos parecía un proyecto muy atractivo ya sin ni siquiera conocer la relevancia de la feria. En el estudio tenemos una buena experiencia trabajando en proyectos más culturales porque es un campo que nos gusta y en el que nos sentimos muy cómodos. Y, obviamente, tener la oportunidad de representar al sector del diseño bajo la marca Barcelona fuera del territorio era un auténtico reto.
En general, en el estudio somos buenos lectores, cada uno en su género. De hecho, el extra de peso que tuvimos en las maletas durante el viaje de vuelta de la feria podría ser un buen ejemplo práctico de esta idea…
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