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ADG LAUS
Sergio Lairisa y Ester Arrebola diseñan el Libro ADG Laus 2025

Conocemos más a fondo el concepto creativo detrás de la publicación que recoge todos los proyectos premiados.

Sergio Lairisa y Ester Arrebola, desde Nueva York y Barcelona, respectivamente, han sido los diseñadores encargados del diseño del Libro ADG Laus 2025. Sergio centra su trabajo en la dirección creativa, la identidad visual y la tipografía, tanto en soportes impresos como en entornos digitales. El trabajo de Ester se especializa en el diseño editorial y centrado en la impresión, con una sensibilidad refinada por el detalle, los gestos sutiles y la textura.

Ellos han sido los encargados del diseño del Libro ADG Laus 2025, la publicación anual que recoge los proyectos galardonados en la pasada edición de los premios ADG Laus, además de los premios honoríficos 2025: el premio Laus de Honor a Mario Eskenazi y el premio Laus Empresas y Entidades a El Celler de Can Roca. El libro, más allá de querer ser una compilación de los proyectos, nos permite ver las principales tendencias y el estado en el que se encuentra el sector del diseño gráfico y la comunicación visual.

Les hemos entrevistado para saber cómo han afrontado el encargo del libro y nos cuenten qué sorpresas encontraremos.

¿Cuál es el punto de partida del libro?
Desde el principio queríamos que el concepto conectara todos los proyectos y a los diseñadores premiados que aparecen en la nueva edición de este año. Cada proyecto laureado en los ADG Laus es el reflejo de un trabajo cuidado, pulido hasta alcanzar su versión definitiva. Pero el diseño es, por esencia, un proceso en constante transformación.

¿Cuándo está realmente terminado un diseño? ¿Es el punto final una decisión objetiva, o solo la consecuencia de plazos y necesidades? ¿Reside su verdadero valor en el resultado final o en el camino recorrido para alcanzarlo?

El resultado es lo que queda y lo que todos recuerdan. El proceso, en cambio, es un tejido de decisiones, pruebas y errores a lo largo del tiempo. Sin proceso no hay resultado. Para nosotros, el proceso es inevitable y esencial: un espacio donde la investigación, la reflexión, la crítica y el cuidado del craft otorgan sentido y valor a cada proyecto.

 

¿Qué queríais expresar con el concepto del WIP?
El WIP (Work In Progress) se ha convertido en un mantra cotidiano. Nos permite mostrar lo que estamos creando sin la presión de la perfección y liberándonos del juicio ajeno.

Lo que está en WIP es imperfecto, caótico, indeciso. Es un punto intermedio hacia algo final, pero también una declaración: “aquí hay algo que merece la pena”. Es un adelanto de lo que nos entusiasma, aunque todavía no esté completo. Puede crecer, mejorar, o incluso resultar demasiado atrevido, pero siempre con un potencial que nos invita a seguir explorando.

¿Cómo vivís vosotros en vuestra práctica profesional el WIP?
Para nosotros, el WIP es casi un juego. Propones ideas que luego autocensuras, creas cosas que nadie verá o incluso haces propuestas que parecen demasiado para el brief. Y, al final, muchas de esas exploraciones acaban dejando huella en el resultado final.

 

En el libro encontramos diferentes recursos visuales que hacen viajar al lector a través de todo el contenido, ¿cómo habéis trabajado la dirección de arte de la pieza?
Queríamos que el diseño, más experimental, transmitiera la idea de proceso, pero al mismo tiempo fuera un libro inteligible. Trabajamos una retícula que nos permitiera incluir tres idiomas de manera sutil, cómoda de leer y sin caer en la monotonía de las tres columnas.

Aprovechando la materialidad de los elementos que elegimos —como la transparencia del papel—, siempre diseñamos pensando en lo que vendría en la página siguiente, básico para generar un diálogo continuo a lo largo del libro. Algunos elementos atraviesan las páginas, otros se insinúan a través del papel… la idea es jugar siempre con esa materialidad y explorar sus posibilidades.

 

Habladnos de las fotos. ¿Cuál fue el encargo que trasladasteis a Andrés Bustamante, autor de las fotografías de los premios honoríficos?
Como el concepto central era el proceso, quisimos que los premiados aparecieran en sus entornos de trabajo diarios. Nada de fondos, luces, sets ni vestuario: lo más honesto y crudo posible, fuera del estudio.
Así pudimos captar su esencia más pura y, sobre todo, ver a Mario Eskenazi y a los hermanos Roca en su vida cotidiana. El resultado es natural, orgánico y sincero, tal como lo es el proceso mismo.

Y en cuanto al libro como objeto, ¿qué elementos encontramos y cómo podemos interactuar con ellos?
El libro es un objeto que habita entre lo terminado y lo que aún se transforma. Sus páginas troqueladas pueden desprenderse, reordenarse o guardarse, dejando que cada lector elija su propio ritmo y conserve solo aquello que le conmueva. Nosotros sugerimos un camino, pero cada quien puede trazar el suyo.

Además del juego gráfico, el libro contiene algunas páginas que al arrancarlas y juntarlas adquieren nuevos significados. Hay algunos pósters que se solo se consiguen si te atreves a arrancar las páginas. No especificaremos cuales, lo dejamos al libre atrevimiento de cada uno.

El papel, como comentábamos, es muy especial y se convierte en protagonista. Con un gramaje de 60 g/m², además de ser un reto a nivel de impresión y encuadernación, deja traslucir el contenido sin revelarlo por completo. Cada página crea luces y sombras propias, que cambian según lo que aparece en la siguiente, generando un diálogo sutil entre ellas.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto al afrontar el proyecto?
El mayor reto no ha sido muy distinto al de otros proyectos: cumplir el brief al máximo, pero solo en aquello que realmente importa. Desde el tamaño del libro —que inicialmente se pedía más pequeño— hasta la decisión de crear un único modelo que incluyera los tres idiomas de ADG-FAD. También fue todo un desafío encontrar “al” fotógrafo que encajara con la dirección creativa y gráfica.

Este tipo de decisiones suelen ser más complejas que el diseño en sí, ya que dependen de presupuestos y restricciones que no siempre resultan divertidas, pero son esenciales para que la pieza alcance todo su potencial. A veces no se trata de mejorar el presupuesto, sino de usarlo mejor: reducir costes en unas partidas para poder invertir en otras.

 

¿Tenéis más proyectos editoriales a la vista?
Nuestro trabajo abarca distintos proyectos de diseño, no necesariamente editoriales. Aun así, siempre estamos dispuestos a explorar nuevas oportunidades.

 

Agradecemos mucho la implicación de Sergio y Ester en el proyecto, y también la colaboración de Agpograf, Unión Papelera, Derprosa, la correccional y Hoaki, entidades que nos han ayudado un año más a hacer realidad la publicación anual.

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